martes, 22 de junio de 2010

Máquina virtual como servidor de aplicaciones de desarrollo

Ante las necesidades de aplicaciones auxiliares para el desarrollo (repositorio, gestor de tareas, etc) me planteé instalar en una máquina virtual Ubuntu 10.04 sobre la que correrían estas aplicaciones. La ventaja de usar esta distribución es que tiene muchas de las herramientas en los repositorios, lo que facilita la instalación de las mismas.
En mi caso, empleé VirtualBox como servidor de máquinas virtuales sobre un portátil con un procesador Centrino a 1,7GHz y 2 Gb de RAM. Tampoco necesito mucho más, ya que el uso que le daré será más experimental que de producción.
La instalación de este software y de Ubuntu sobre él es trivial. El problema vino a la hora de que esta máquina virtual (MV) se viera en la red como un ordenador más con su propia IP. Para eso, fueron necesarios hacer los siguientes pasos:
1.- Instalar las "Guest Additions". No sé si es obligatorio, pero es muy conveniente. Cuando marcamos esta opción desde el menú "Dispositivos", se nos montará en la unidad de CD una imagen de un disco con versiones de esta utilidad para varios SSOO. Si dejamos arrancar la opción por defecto, se lanzará el script que se instala en Linux.
2.- Apagar el SSOO, y desde la ventana principal hacer clic en la MV y a continuación pulsar el icono "Configuración". En el apartado "Red" seleccionamos la opción "Adaptador puente" en "Conectado a". De esta forma, se tomará la IP del servidor DHCP de la red local.
3.- Para evitar confusiones, sería buena idea configurar el router para que asigne siempre la misma dirección IP a esa tarjeta de red virtual. En función del router que tengas deberás seguir los pasos adecuados.

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